Quiero darles la bienvenida a nuestra Cátedra que surgió a partir del proyecto pedagógico que inició Jorge Ramos, actual Secretario de Investigación de la FADU, en el año 2003, y al frente de la cual estoy desde el año académico 2006, luego de haber acompañado, como otros miembros del plantel docente, aquel proyecto desde su inicio.
Esta Cátedra de Historia tiene una propuesta pedagógica que se basa en la convicción de que la Historia de la Arquitectura es, para el estudiante de la FADU, un medio para comprender la arquitectura y la ciudad en la que vive y en la que, muy posiblemente, le toque desempeñarse como arquitecto ó como urbanista.
A través de diferentes estrategias como las clases teóricas, la discusión bibliográfica, los recorridos urbanos, los viajes de estudio, los trabajos prácticos y las visitas a exposiciones de arquitectura, pretendemos estimular la construcción de un pensamiento crítico que ofrezca recursos conceptuales y prácticos para abordar el diseño arquitectónico.
Seamos o no conscientes de él, todos tenemos un punto de vista cuando pensamos y hacemos arquitectura. La arquitectura es un producto cultural que a diferencia de otros productos culturales, como un libro o una pintura, necesita de más interacciones, de más articulaciones entre el autor y sus interlocutores. Necesariamente, el arquitecto debe negociar sus propuestas con el cliente, con las políticas públicas (a través, por ejemplo de la adecuación a las normativas urbanas), con las posibilidades técnicas y económicas de su tiempo, y con la realidad social y cultural en la que aparece la obra arquitectónica o la intervención urbana.
Ahora bien, esas visiones de la realidad no son universales, no hay verdades universales. Dependen del punto de vista, del lugar de enunciación, de la subjetividad. En nuestro caso el énfasis está puesto en el conocimiento de la arquitectura y la ciudad argentina y latinoamericana.
El conocimiento de la realidad es siempre provisorio, fragmentario, perfectible, y es más profundo y abarcador si, paradójicamente, somos concientes de esa parcialidad. Por eso, desde esta Cátedra, apostamos a construir un abordaje de la Historia de la Arquitectura y de la Ciudad que tenga en cuenta la cultura y la sociedad en que se inserta (latinoamericana, argentina, porteña, etcétera).
Llevado al plano de la arquitectura, esto significa captar las contradicciones y los deslizamientos de nuestras matrices culturales, que tienen características propias y también otras apropiadas, que la modernidad argentina tiene puntos de continuidad y de ruptura con otras modernidades. Y que esas diferencias residen en, por ejemplo, nuestra característica de ser una cultura de mezcla, entre la inmigración y lo originario americano, en tener una cultura familiar y una cultura urbana y del habitar que presenta similitudes y diferencias con otras realidades históricas y geográficas.
Afectuosamente,
Rosa Aboy



